GRUPO DE ORACIÓN MARIA AUXILIADORA

Parroquia San Juan Bosco

Síguenos en:

Estás en » Inicio »  » Fiestas Liturgicas » Triduo Pascual - Grupo de Oración María Auxiliadora

Triduo Pascual:

triduo01

Explicación de la Pasión:

El martes, después de Jesús abandonar el Templo, subió ya al atar- decer por la colina del Olivar. “Dentro de dos día”, dijo, “vendrá la Pascua; y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado”.
La fiesta Pascual coincidía con la luna llena del equinoccio primaveral, porque entonces también fue cuando los hebreos habían salido de Egipto, y como su marcha fue tan precipitada, de ahí que no pudieron proveerse de pan, y por eso, los judíos no comían en esta fiesta pan fermentado. Era “la fiesta de los Ázimos”.

Cuando los Evangelistas hablan del “1er día de los Ázimos”, hablan del jueves, o sea, del principio del viernes, según el cómputo judío. Así que fue el jueves cuando San Juan y San Pedro por el Maestro a aderezar la sala del Cenáculo, en le piso superior de una casa.

Cuando el caer de la tarde, o sea, durante la primera vigilia, que duraba hasta las 9, subió a aquella sala Jesús con sus discípulos, se recostaron todos, según la usanza oriental, sobre lechos poco elevados, apoyando el brazo derecho sobre los cojines que solía haber en derredor de la mesa: Así es como San Juan, estando colocado a la derecha del Maestro, pudo fácilmente recostar su cabeza sobre el pecho del Señor. Y precisamente, mientras cenaban fue cuando Jesús, tomando en sus manos uno de los grandes panes ácimos delgados y anchos, como de unos 20 centímetros, lo convirtió en su Cuerpo, y dijo una oración eucarística, o de acción de gracias, como la hacía el padre de familia, quien antes de comer el cordero pascual, daba gracias a Dios por haber libertado a Israel de su cautiverio. Habiendo cenado y quedando aún por beber la última copa, conforme al rito mosaico, Cristo convirtió asimismo el vino en su Sangre, empleando para ello la fórmula que sellara Moisés la Antigua Alianza, en la sangre de las criaturas: “Ésta es la Sangre, el Testamento que Dios ha hecho para vosotros”. Jesús añadió estas dos palabras: “Ésta es Mi Sangre…del NuevoTestamento. El legisladorjudío, al hablar de la Pascua, centro de toda la vida religiosa de Israel, había dicho: “Guardaréis el recuerdo de este día, y lo celebraréis de generación en generación, porque es una institución eterna”. Así también, el Señor, mandó a sus Apóstoles, y “en ellos a todos sus sucesores en el sacerdocio”, añade el Concilio de Trento, que consagrasen “ese Pan y ese Cáliz en memoria suya”. El Cordero inmolado hace más de 1500 años por los hijos de Israel, ha sido sustituido por el Cordero de Dios que inmolaremos hasta el fin de los siglos, y la Misa, que se identifica con la Cena y el Calvario, se convertirá en el centro religioso del mundo cristiano.

Ultimo Discurso:

Último Discurso de Jesús – Getsemaní. Terminada la cena, pronunció Jesús el sublime discurso, que viene a ser como su testamento, y cuya segunda parte la reservó para cuando iban del Cenáculo a las afueras de la ciudad. Pasaron por la puerta que se encuentra no lejos de la piscina de Siloé, y subieron luego por el valle del Cedrón, a lo largo del barrio de Ofel, para llegar hasta el huerto de Getsemaní, situado en la falda del Olivete. Allí fueron también testigos de su agonía, tres veces renovada, los tres discípulos que habían presenciado su Transfiguración. Judas que había vendido a su Maestro por la suma irrisoria de treinta denarios, vino con el jefe de una cohorte romana y sus soldados y con los guardianes del Templo enviados especialmente por el Sanedrín. Era ya muy de noche, y todos ellos entraron con Jesús en Jerusalén, volviendo a subir las laderas del norte de la ciudad, y se fueron directos al palacio de los Sumos Sacerdotes.

Proceso: El Proceso religioso ante Anás y Caifás.

Iba ya a instruirse el proceso religioso, porque era la autoridad religiosa la que debía preguntar a Jesús si se creía verdaderamente Hijo de Dios. El Sanedrín lo componían 70 miembros, a cuya cabeza estaban los príncipes de los sacerdotes, siendo presidente el Sumo Sacertote. Anás se las había apañado para que este cargo pasara sucesivamente a cinco de sus hijos y luego a su yerno Caifás, precisamente en el año de la muerte del Señor. Los representantes de la religión judía esperaban como Mesías a un rey guerrero, que les libertara por la fuerza del yugo romano.

Jesús fue conducido primero a casa de Anás, suegro del Gran Sacerdote. No siendo entonces pontífice, tampoco era competente para juzgar a Cristo, el cual bien se lo dío a entender. El negocio iban mal encauzado, y hubo que acudir al tribunal del mismo Gran Pontífice, Caifás.

Éste esperaba ya a Jesús en otra ala de su palacio, sentado según costumbre, sobre una plataforma y con las piernas cruzadas. En torno suyo estaban los otros sacerdotes formando hemiciclo y sentados también en el suelo sobre cojines. El procedimiento era desde luego ilegal, porque el juicio se había de celebrar de día y delante de testigos. Eran como las nueve de la noche, y los testigos fueron cogidos en flagrante delito de impostura. Caifás, reventando de cólera, abjura entonces solemnemente (contra, la Ley mosaica, que en este caso anulaba la confesión del reo) le diga si es el Hijo de Dios. Y Jesús, que tan sólo aguardaba este momento para hablar, afirma oficialmente su divinidad delante de la autoridad religiosa reunida en gran consejo. Entonces se le juzga merecedor de muerte y Jesús acepta la sentencia porque precisamente el ser Hijo de Dios le habilitará para dar un valor infinito al sacrificio que va ofrecer a Dios , Padre suyo, por sus hermanos los hombres.

Jesús aguanta los escarnios:

Jesús aguanta los escarnios de los siervos del Sumo Sacerdote – Arrepentimiento de San Pedro – Desesperación de Judas.
Durante el resto de la noche entrega a Jesús al poder los criados de los sacerdotes, que blasfeman y le cubren de salivazos.
En esa misma noche, Pedro que había seguido aunque de lejos a Jesús, fue introducido por Juan en el patio del palacio del Sumo Sacerdote, en donde renegó por tres veces de su Maestro; más al oír el tercer canto del gallo, salió de allí y “lloró a voces y con grandes gemidos”, según el dice el texto griego.
Al amanecer, se reunió nuevamente el gran Sanedrín para dar su sentencia, -la cual había fallarse de día- siquiera para darle cierto viso de legalidad. Volvió a comparecer Jesús ante el Tribunal, y habiéndose declarado nuevamente el Hijo de Dios, de nuevo fué también condenado.
Judas vino a reconocer entonces la magnitud de su crimen, y roído del remordimiento, se fué al Consejo de los Sacerdotes todavía congregados y confesó “que había pecado al entregar la sangre del Justo”. Desesperado el traidor ante la respuesta del Consejo, desparramó por el Templo las monedas de plata que había recibido en pago, y bajando la cerca de la piscina de Siloé, se internó por la profunda hoz por donde se precipita el torrente de Hinnón, y en el lugar que se llama Gehenna (Ge-Hinnón) “allí se ahorcó”, y, habiéndose roto el cordel, su cuerpo cayó de cara contra tierra.

Proceso civil ante Pilatos:

Pero el derecho de vida y de muerte pertenecía sólo a Roma, de quien en estos tiempos dependía la Palestina. Era, pues, preciso llevar la causa al Procurador romano, y entonce condujeron a Jesús al pretorio de Poncio Pilato, situado en la ciudadela Antonia, en donde no osaron entrar los judíos por temor de contaminarse, al pisar los umbrales de un solar pagano en las fiestas de Pascua.
Iba a instruirse el proceso civil de Jesús. Pero ante ese nuevo tribunal era preciso llevar algún crimen político. El Mesías para los judíos debía ser un monarca terreno, y por eso acusaban a Jesús, que se decía el Mesías, como rey competidor del César. En este nuevo terreno se repitió punto por punto el mismo procedimiento que el de la noche anterior: igual silencio de Jesús ante los falsos testigos, igual afirmación oficial de su espiritual realeza ante el mundo pagano, representado ahora por aquellos que poseían el imperio del mundo; idéntico maltratamiento de los soldados romanos.

Pero Jesús, que en realidad presidía toda aquella tormenta, no quería ser condenado sino como Hijo de Dios y Rey de las almas; y de ahí que ladeara la causa al terreno puramente religioso: ” Mi reino no es de este mundo”. Esto ya no era competencia de Pilatos, y de ahí que hasta el fin se empeñara en declararle del todo inocente. Los judíos acudieron entonces a la intimidación, y Pilatos, demasiado débil para usar de toda su autoridad ante una turba que se hubiera vengado de él acusándole ante los altos poderes, echa mano de múltiples ensayos para salvar sus propios intereses, sin desatender de las protestas de un resto de conciencia pagana y supersticiosa, que teme de un modo vago algún castigo de los dioses.

Jesús delante de Herodes:

Jesús delante de Herodes – Es conducido a Pilatos – Es preferido Barrabás – La flagelación.
Herodes. Enterándose Pilatos que Jesús era galileo, le envió a Herodes. Este tetrarca de Galilea era hijo de Herodes el Grande, el que mandó degollar a los Inocentes, cuando los magos le anunciaron que acababa de nacer el “Rey de los Judíos”. Humillado por el silencio del Señor, quiso también Herodes humillar a los judíos, vistiendo a Jesús con una túnica blanca de los candidatos a la realeza que éstos le negaban.
Barrabás. Tampoco logró mayor éxito el paralelo establecido entre un asesino y Jesús.
La Flagelación. Era ésta un suplicio reservado a los esclavos. El paciente, despojado de sus vestidos, tenía las manos atadas a la argolla de un poste. El verdugo, armado de un látigo de delgadas correas rematadas por huesecillos, las hacía caer acompasadamente sobre las encorvadas espaldas de la pobre víctima. Las correas, al cruzar de lado a lado el cuerpo, llegaban hasta abrir en él hondos surcos, desgajándose pedazos de carne, y manando la sangre a borbotones.
En tan lastimoso estado es presentado Jesús a las turbas, cubierto con un manto de color púrpura, con corona y cetro de junco marino. Los judíos comprenden toda la ironía de tal escena.
La Condenación. Entonces se arrojaron despechados sobre su título de Hijo de Dios, que será la causa única de su muerte. Pilatos que se rinde ante el argumento decisivo: “te denunciaremos al César”, piensa encontrar un postrer ardid para tranquilizar a los judíos, y muestra, por el acto simbólico de lavarse las manos, cómo ante su tribunal Jesús es inocente, y que no se los entrega sino porque ellos pretenden que sus leyes le condenan; y en esta misma idea se sostendrá hasta el último momento, haciendo colgar en su cruz un rótulo escrito en tres lenguas, que indicaba, según era costumbre, la causa de su condenación. Decía aquél: “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos”. El cobarde de Pilatos es culpable de homicidio.

El Camino del Calvario:

El Camino del Calvario. – La Crucifixión. – Agonía de Jesús en la Cruz.
A eso de las 11, Jesús salió del Pretorio. La Vía Dolorosa empezó en el camino que baja al valle del Tyropeón y torna a subir hacia el este, en rápida pendiente hasta las puertas de la ciudad. Allí, y ya afuera de las murallas, está el monte Gólgota, en donde solían tener lugar las ejecuciones.
Jesús padeció su postrer suplico en medio de las más densas tinieblas que reinaron desde el mediodía hasta las tres y que se pudieron ver en todo el imperio romano.
La muerte en cruz era el más atroz de los suplicios, porque la víctima, necesariamente inmovilizada, debía soportar durante varias horas todo el peso del cuerpo, que cargaba sobre los brazos extendidos. Esa horrible tensión traía la sangre al rostro, congestionándolo, y al pecho, provocando un dolor insufrible, especialmente caracterizado por abrazadora sed. Morir crucificado era morir de puro dolor y en la más angustiosa de las agonías. Por la tarde se trataba de abreviarla, quebrándole las piernas al ajusticiado, cuyos pies estaban como un metro sobre el suelo.

La Muerte de Jesús:

La Muerte de Jesús y Su Sepultura. Llegó el momento decisivo en que va a obrarse la Redención del humano linaje. Jesús va a sellar con su sangre todos los actos de su vida, para que éstos sean actos redentores; y para demostrar cómo no muere forzado, sino por amor de su Padre y los hombres, acepta que la muerte se cebe en su persona, mas expira dando un fuerte alarido que indica su fortaleza más que de león.
Eran como las tres de la tarde. A eso de las 5 fué desclavado de la cruz y sepultado de prisa, pues a las 6 empezaba ya el Sábado, “que este año era aún más solemne” por coincidir con el 15 de Nisán, el día más importante de todas las fiestas Pascuales, el cual simboliza el descanso en el que Jesús había entrado para siempre.
Los judíos no tenían cementerios público; así que cada cual se preparaba su monumento funerario en alguna finca propia, a menudo a entrambos lados de los grandes caminos. José, que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro que para sí mismo se había cavado en la roca, sito en un huerto junto al lugar en que murió el salvador. Nicodemo había traído como unos 32 kilogramos de perfume para embalsamarlo provisionalmente. Luego se cerró el sepulcro con una gran losa en forma de rueda de molino, y por lo mismo muy difícil de mover. Las santas mujeres se volvieron entonces a la ciudad y compraron aromas, con intención de sepultar el cuerpo de Jesús con mayor cuidado, después del descanso sabatino.

triduo02

Jueves Santo:

La liturgia del Jueves Santo está toda embebida en el recuerdo de la Redención. La función antiguamente de tres misas: La primera, en que se reconciliaban a los públicos penitentes, la segunda, en la cual se consagraban los Santos Óleos, y la tercera, para conmemorar muy especialmente la institución de la Sagrada Eucaristía en la Última Cena.
La Iglesia, celebra en la Eucaristía durante el curso del año los todos los misterios de la vida de Jesús, se apega hoy al recuerdo de la institución misma de este Sacramento inefable y del Sacerdocio Católico.

Esta misa realiza de un modo muy especial la orden dada por Jesús a sus sacerdotes de renovar la Última Cena en que Jesús, en los momentos mismos en que tramaban su muerte, instituyó el misterio de perpetuar entre nosotros su presencia. Por eso la Iglesia, suspendiendo un instante su duelo, celebra el Santo Sacrificio en este día con santo júbilo, reviste a sus ministros con ornamentos blancos y festivos, y canta el Gloria como a vuelo de campanas, las cuales enmudecerán hasta la Vigilia Pascual.

En la Epístola nos dice el Apóstol que la Misa es el “Memorial de la muerte de Jesús”. Era necesario el sacrificio del altar para que pudiésemos comulgar la Víctima del Calvario y aplicarnos sus méritos. Y así la Eucaristía, que toma todo su valor del sacrificio de la cruz, comunica a su vez una universalidad de tiempo y de lugares. El mismo Salvador se encarga de hacer las abluciones prescritas por los judíos en el curso del festín (Ev), mostrándose con ello cuál es la pureza y la caridad que Dios exige a los que quieren comulgar, para no exponerse como Judas a ser reos del Cuerpo y Sangre del Señor (Ep).

Participemos todos hoy de este Ágape, de este festín de la Caridad. Ésa es la intención de nuestra Santa Madre Iglesia.
No dejemos de ir a recibir en este Jueves Santo la Sagrada Víctima que se inmola en el altar, y así cumpliremos santamente con nuestro deber; precisamente en este día se nos recuerdan los todos los detalles de la institución del Sacerdocio y del Sacrificio Eucarístico.

Viernes Santo:

triduo03

El Viernes Santo es un día de duelo, el mayor de todos. Cristo muere. El dominio de la muerte, consecuencia del pecado, sobre todas nuestras vidas humanas alcanza incluso al jefe de la humanidad, el Hijo de Dios hecho hombre.
Pero, como todos los cristianos saben, esta muerte que Jesús ha compartido con nosotros y que fue tan atroz para él, respondía a los designios de Dios sobre la salvación del mundo y aceptada por el Hijo para nuestra redención. Desde entonces la cruz de Cristo es la gloria de los cristianos. “Para nosotros toda nuestra gloria está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” y, hoy, lo repite la Iglesia y presenta la misma cruz para nuestra adoración: “He aquí el madero de la cruz, del cual pendió la salvación del mundo”. Por ello, el Viernes Santo es al mismo tiempo que un día de luto, el día que ha devuelto la esperanza a los hombres; él nos lleva a la alegría de la resurrección.
La acción litúrgica con que la Iglesia celebra, por la tarde, la redención del mundo, debería ser amada de todos los cristianos. En este día, el recuerdo solemne de la Pasión, las grandes oraciones en que la Iglesia ora confiada por la salvación de todos los hombres, la adoración de la cruz y el canto de los improperios son algo más que ritos emocionantes; es la oración y el hacinamiento de gracias de los rescatados que, en comunidad, adquieren conciencia ante Dios de todo lo que el misterio de la cruz representa para ellos.

Sábado Santo:

triduo04

Durante el día del sábado, como una viuda, la Iglesia llora la muerte de su Esposo.
La Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor., meditando su pasión y muerte y aquél “descenso a los infiernos” – al lugar de los muertos – que confesamos en el Credo y que prolonga la humillación de la cruz, manifestando el realismo de la muerte de Jesús, cuya alma conoció en verdad la separación del cuerpo y se unió a las restantes almas de los justos. Pero el descenso al reino de muerte es también el primer movimiento de la victoria de Cristo sobre la misma.

Hoy no se celebra sacrificio de la Misa ni se recibe comunión – a no ser el caso de viático -, aunque se reza la liturgia de las Horas. El altar permanece por todo ello desnudo hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pasados

Sábado de Gloria:

“…rogó a Pilato José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por temor de los judíos, que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo permitió. Vino, pues, y tomó su cuerpo. Llegó Nicodemo, el mismo que había venido a Él de noche al principio, y trajo una mezcla de mirra y áloe, como unas cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo fajaron con bandas de aromas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Había cerca del sitio donde fue crucificado un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual nadie aún había sido depositado. Allí, a causa de la Pascua de los judíos, por estar cerca el monumento, pusieron a Jesús (Jn 19, 38-42).”

Reflexión:

Es curioso ver los frutos inmediatos de la muerte de Jesús, en verdad, si el grano de trigo no muere, no dará fruto. José de Arimatea y Nicodemo preparan el cuerpo sagrado de Jesús como era costumbre entre los judíos. Tenían que darse prisa, pues ya se acercaba la madrugada, que era el sábado. Los judíos guardaban el sábado, y no hacían ningún tipo de trabajo, sólo orar, estar recogidos en Dios. Estos hombres, que eran fieles a sus leyes, no querían dejar a Jesús así, pero tampoco querían ir en contra de los preceptos religiosos. Tuvieron que sepultarlo en una tumba nueva, que estaba allí cerca. Las mujeres que acompañaba a Jesús también vieron colocaron el cuerpo de Jesús y se fueron antes de que comenzara el sábado.

Jesús, “descendió a los infiernos”, dice el credo que rezamos, pero este infierno no es el mismo del que Jesús habla en el evangelio (fuego eterno), sino es el limbo, donde estaban todos los justos esperando que Jesús triunfara sobre el mal, que se consumiera su muerte, su reparación por nuestros pecados, para que así, las puertas del paraíso volvieran a abrirse y ellos pudieran entrar.

En la Noche Santa:

triduo05

La Vigilia Pascual

Comienza la Noche Santa, la Vigilia Pascual, que según una antiquísima tradición, es una noche de vela en honor del Señor, sólo en la noche del Sábado Santo. La celebración de esta Vigilia se desarrolla de la siguiente manera: después de un breve lucernario o liturgia de la luz, la Santa Iglesia, llena de fe en la Palabra y promesas del Señor, contempla las maravillas de Dios, las que realizó desde el principio en favor de su pueblo, desde la creación del mundo hasta la resurrección de Cristo. Toda la celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche, sin comenzar antes del inicio de la noche ni terminar después del alba del domingo. Los fieles que participan en la Misa de Vigilia pueden comulgar de nuevo en otra misa del Día de Pascua.

La celebración de la Vigilia Pascual tiene cuatro partes:

1. Lucernario o Solemne Comienzo de la Vigilia. Bendición del Fuego Nuevo y preparación del Cirio Pascual, Pregón Pascual.
2. Liturgia de la Palabra. Se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento y dos del Nuevo Testamento.
3. Liturgia Bautismal. Bendición de la Fuente Bautismal, Agua Bautismal y/o Bendición del Agua Común. Bautismo de los Catecúmenos y/o renovación de las promesas bautismales de los fieles.
4. Liturgia Eucarística.

El Domingo de Resurrección:

triduo06

Cristo verdaderamente resucitó de la muerte, ganando para nosotros nueva vida. (Secuencia del Domingo de Resurrección)

Reflexión.
En el Domingo de Resurrección, la Iglesia contempla a Cristo resucitado. Así revive la experiencia primordial en que descansa la base de su existencia. Ella experimenta la misma maravilla que María Magdalena y las otras mujeres que fueron a la tumba de Cristo en la mañana de Pascua y la encontraron vacía. Esa tumba llegó a ser la matriz de la vida. Quienquiera que había condenado a Jesús, creyó que El había enterrado su causa bajo una lápida helada. Los mismos discípulos experimentaron el sentimiento del fracaso irreparable. Entendemos su sorpresa, entonces, e incluso su desconfianza ante las noticias de la tumba vacía. Pero el Resucitado no demoró en dejarse ver El mismo y ellos se rindieron a la realidad. ¡Ellos vieron y creyeron! Dos mil años más tarde, nosotros sentimos todavía la emoción indecible que los venció cuando ellos oyeron el saludo del Maestro: “la Paz esté con ustedes…”
La Resurrección de Cristo es la fuerza, el secreto de la Cristiandad. No es una pregunta de la mitología ni de mero simbolismo, si no un acontecimiento concreto. Es confirmado por pruebas seguras y convincentes. La aceptación de esta verdad, aunque es fruto de la gracia de Espíritu Santo, descansa al mismo tiempo en una base histórica sólida. En el umbral del tercer milenio, el nuevo esfuerzo por la evangelización puede empezar sólo de una experiencia renovada de este Misterio, aceptado en la fe y presenciado en la vida. … Papa Juan Pablo II

Actos
La Misa deberá ser celebrada en el Día de Pascua con gran solemnidad. Es apropiado que el rito penitencial en este día se acompañe con rocío de agua bendita en la Vigilia, durante la cual se debe cantar la antífona del Vidi Aquam, o alguna otra canción de carácter bautismal. Las fuentes en la entrada de la iglesia deben llenarse también con la misma agua. La tradición de celebrar Vísperas bautismales en el Día de Pascua cantando salmos durante la procesión a la fuente se debe mantener donde está todavía vigente, o ser reestablecida debidamente. El Cirio Pascual tiene su lugar apropiado cerca del púlpito o en el altar y debe ser encendida por lo menos en todas las celebraciones litúrgicas más solemnes de la temporada hasta el domingo de Pentecostés, lo mismo en Misa que en la oración Matutina y Nocturna. Después del tiempo de Pascua el Cirio se debe guardar con respeto en el baptisterio, así que en la celebración del Bautismo la vela del bautizado pueda ser encendida de él. En la celebración de funerales, el Cirio Pascual debe estar cerca del ataúd para indicar que la muerte de un cristiano es su propia Pascua. El Cirio Pascual no debe encenderse ni colocarse en el santuario fuera de la temporada de Pascua .

Oración

Dios nuestro Padre, creador de todo, hoy es el día de la alegría de Pascua. Esta es la mañana en que el Señor apareció a los hombres que habían comenzado a perder su esperanza y abrieron sus ojos a lo que las escrituras predijeron: que primero El debió morir, y entonces El resucitaría y subiría en la presencia gloriosa del Padre. Que el Señor resucitado inspire a nuestras mentes y abra nuestros ojos para que lo podamos reconocer en la fracción del pan, y seguirlo en su Resurrección. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amen.

Fuente: EWTN